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Bonito embarazo

El bonito es una de las especies de atún más buscadas, debido a la calidad de su carne, su sabor apetitoso, y su bajo nivel de mercurio debido a que su tamaño regular es de unos 50 cm (aunque hay ejemplares que llegan a medir 1 metro).

Los especialistas en nutrición y las autoridades alimenticias recomiendan comer bonito en el embarazo, hasta 3 veces a la semana.

Los beneficios del bonito en el embarazo son múltiples tanto para la madre como para el bebé, tal y como veremos a lo largo del artículo.

¿Se puede comer bonito en el embarazo?

Con frecuencia la mujer embarazada se pregunta: ¿Puedo comer pescado bonito en el embarazo? Y la respuesta es: Por supuesto que sí. Las listas sobre los pescados más recomendables durante el embarazo, ubican al bonito entre las mejores opciones. Esto se debe a que contiene todas las propiedades nutricionales de los pescados azules, tales como sus altos niveles de Omega 3.

Y algo también muy bueno del bonito es que, a diferencia de su primo el atún rojo, no es de gran tamaño ni es un gran predador de otras especies marinas, lo que significa que contiene poco nivel de mercurio, algo común en los pescados azules medianos/pequeños, que no habitan en el Mediterráneo ni viven en aguas profundas, lugar en el que acumulan mayor cantidad de este metal.

No todos los atunes son tan nobles como el bonito en materia de contenido de mercurio. Y como es un pescado que no está disponible todo el año (más bien, durante el verano), la mujer embarazada debe aprovechar para consumirlo cuando lo haya.

Beneficios de comer Bonito en el embarazo

Contiene proteínas de gran calidad con todos los aminoácidos

Por lo general se considera que el pescado es la más saludable fuente de proteína animal para el ser humano, y el bonito destaca en este aspecto. No sólo aporta vitaminas, minerales, oligoelementos, sino además proteínas de alta calidad biológica, que contienen todos los aminoácidos esenciales para el ser humano.

Las vitaminas liposolubles que contiene (A y D) son efectivos antioxidantes, además de que fomentan la absorción de calcio y el desarrollo del sistema óseo del feto. Las vitaminas del grupo B son importantes, ya que evitan partos prematuros o bajo peso del recién nacido.

En cuanto a minerales, aporta algunos como el potasio, el fósforo, el magnesio, el yodo y el hierro. El hierro evita las frecuentes anemias que puede experimentar la embarazada, y el yodo es importante para el buen funcionamiento de la tiroides, que regula numerosas funciones metabólicas, además de que ayuda al crecimiento del feto y al desarrollo de su cerebro.

Es cardioprotector

El sistema cardiovascular es uno de los que más hay que cuidar en la mujer embarazada, ya que la cantidad de sangre aumenta durante la gestación, pero no necesariamente aumenta el contenido de la sangre, sino que tiende a diluirse. El bonito ayuda a equilibrar el espesor de la sangre. Favorece el equilibrio de la hipertensión gestacional, aumenta el colesterol bueno y reduce el malo. Reduce la aglomeración de las plaquetas y previene accidentes cardiovasculares.

Alto contenido de ácidos grasos de cadena larga (Omega-3)

Algo de mucha importancia es que los pescados azules como el bonito tienen un alto contenido de grasas (hasta un 10% de su peso total), muchas de las cuales son ácidos grasos esenciales de cadena larga, como el Omega-3, y con escaso porcentaje de grasas saturadas. El Omega-3 es imprescindible para la embarazada y el bebé, porque:

  • Fomenta el desarrollo cerebral y visual en la etapa intrauterina del feto.
  • Favorece el desarrollo cognitivo y sensorial del bebé lactante.
  • Disminuye los riesgos de aborto o parto prematuro.
  • Favorece la duración natural del embarazo y la maduración saludable del feto.
  • Estimula la circulación placentaria y la nutrición y desarrollo del bebé.
  • Determina que el bebé tenga tamaño y peso adecuados en el momento de nacer.

¿Cómo no debes consumir el bonito en el embarazo?

Hay presentaciones o formas de elaboración que deben quedar prohibidas para ti mientras estés embarazada o lactando. En general, no debes consumir alimentos en los que el bonito permanece crudo o sólo semi cocido. Por ejemplo:

  • Sushi de bonito
  • Tartar de bonito
  • Carpaccio de bonito
  • Bonito en escabeche (excepto si está frito; sin embargo, tampoco se recomienda ingerir fritos debido a las grasas saturadas)
  • Bonito marinado
  • Ceviche de bonito
  • Bonito ahumado en frío (a menos de 30 °C)
  • Bonito en salazón
  • Bonito macerado crudo en salsa

Esta prohibición del bonito crudo o semi crudo se debe a que el bonito, como pez azul rico en grasas, se encuentra entre las especies más propensas a contener un parásito llamado anisakis, que puede ser peligroso para ti, para el embarazo y para el bebé. Otras posibles contaminaciones a partir del consumo de bonito sin cocinar son la listeriosis, la toxoplasmosis y la teniasis.

Todos estos parásitos se eliminan mediante cocción normal, ya sea en el fogón con una cazuela, o al horno, o al vapor, o incluso mediante ahumado en caliente. Sea cual sea el método de cocción que utilices, lo importante es que el calor llegue o sobrepase los 70 °C, durante unos 10 minutos como mínimo. También la congelación extrema a menos de -30 °C (de 4 a 7 días antes del consumo) elimina las bacterias y agentes patógenos.

Bonito mercurio embarazo

El consumo de pescado debe moderarse durante el embarazo, aunque se trate de especies con bajo porcentaje de mercurio (como el bonito). La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) considera que las mujeres embarazadas o que vayan a estarlo, las mujeres lactando, y los niños de 0 a 10 años, son la población más vulnerable al contenido de mercurio, y por tanto deben moderar su dieta de pescado. El mercurio es el metal tóxico principal, pero también puede haber cadmio o plomo.

En el caso de las mujeres embarazadas o lactando, el mercurio puede afectar directamente al sistema nervioso central en desarrollo del feto, ya que este semimetal puede atravesar la barrera hematoencefálica y la placenta, o estar presente en la leche materna de la mujer que ha consumido dosis no recomendadas de pescado. Es por eso que las mujeres embarazadas o que planeen estarlo deben seguir estrictamente las dosis  de consumo recomendadas.

Bonito en lata y embarazo

El bonito es una de las especies de atún que con más frecuencia se elige para enlatar. La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) llevó a cabo un estudio sobre los niveles de metilmercurio (MeHg) en los atunes enlatados, y en todos los casos concluyó que los niveles de este tóxico están muy por debajo del límite máximo establecido en la UE para el mercurio en el atún (1 mg por cada kg). El bonito en conserva de aceite en el embarazo es una buena elección.

Otro punto importante es la presencia o ausencia de bacterias y otros patógenos en el bonito en lata. Sobre esto hay que decir que, para enlatar bonito o atunes, hay que cumplir ciertas condiciones higiénicas y anti bacteriológicas. Como mínimo hay que pasteurizar el pescado, y eso elimina todos los agentes patógenos. En el último paso del proceso de enlatado, se esteriliza la lata con todos los ingredientes juntos, y eso evita cualquier tipo de contaminación cruzada, hasta el punto de que el producto no caduca hasta que pasen 6 años.

Pero además, en las latas se suele no envasar la cabeza ni la ventresca, que es donde normalmente se encuentra la mayor concentración de parásitos. No obstante hay que tener en cuenta que, aunque el bonito en lata sea una opción aconsejable, se debe de seguir respetando las dosis.

Bonito y Bonito del Norte: ¿Qué cantidad puedes comer?

El bonito (Auxis thazard) o Melva (es al único que se le dice “bonito” así a secas), se considera una de las especies más recomendables para mujeres embarazadas. No debe confundirse con el bonito del Norte (Thunnus alalunga) o atún blanco, que es otra especie, aunque también se recomienda su consumo durante el embarazo.

¿Qué cantidad de bonito puedo comer en el embarazo?

El bonito está entre las mejores opciones. Se puede consumir de 2 a 3 raciones a la semana. Cada ración puede ser de unos 110 gramos o 4 onzas. Esto equivaldría a un filete que cubra la palma de tu mano (sin incluir los dedos).

¿Qué cantidad de bonito del norte puedo comer en el embarazo?

El bonito del Norte también está entre las opciones buenas, gracias a que no nada en el Mediterráneo, que al ser un mar cerrado tiene mayor concentración de mercurio. El bonito del Norte alterna entre el mar Cantábrico y el Atlántico. Puede contener algo más de metilmercurio que el bonito (no mucho), y por eso se recomienda un poco más de moderación en su consumo: sólo 1 ración a la semana también de unos 110 gramos.

Es mejor cumplir con estas recomendaciones, para no exceder los niveles mínimos de mercurio. La AESAN, en su folleto de «Recomendaciones de consumo de pescado por presencia de mercurio», establece que la dosis total de pescado en el embarazo debe ser de 3 a 4 raciones por semana, y aconseja combinar las raciones semanales entre pescado azul y pescado blanco. Tal vez no debas agotar todas tus raciones semanales sólo con bonito. Lo mejor, es combinar su consumo con especies de pescado blanco, con tal de seguir una dieta más balanceada.

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