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Leche en el embarazo

Ahora que te encuentras felizmente embarazada, más que comer por dos, necesitas alimentarte mejor que nunca para que tu bebé pueda formarse y crecer saludablemente. Tu organismo y el suyo deben recibir las cantidades adecuadas de nutrientes esenciales para poder afrontar los cambios de gestación apropiadamente.

A pesar de la gran polémica que hay en torno a todos los productos lácteos, la leche es una gran fuente de vitaminas y minerales de gran ayuda en el embarazo.

A continuación, te revelaremos todo acerca de la leche, con tal de resolver todas tus dudas y que puedas mantenerte saludable a ti y a tu bebé.

¿Es bueno tomar leche en el embarazo?

Los especialistas coinciden en que toda mujer embarazada que no sea intolerante, o alérgica, a la lactosa debe incluirla en su dieta porque es altamente rica en:

Tomar leche en el embarazo es recomendable ya que es uno de los alimentos más ricos en calcio, cuya función principal es mantener los dientes y huesos sanos. Este mineral es esencial durante la gestación para el adecuado desarrollo del esqueleto del bebé. Toda futura mamá tiene que aportar diariamente a su bebé de 50 a 330 mg de calcio, para ayudar al desarrollo del esqueleto fetal, y para eso se recomienda que una mujer embarazada de 19 años o más consuma 1000 mg de calcio al día; mientras que en las mujeres embarazadas de menor edad la cantidad de calcio recomendada es de 1300 mg de calcio al día.

El calcio también es importante para la coagulación de la sangre y la cicatrización de heridas; el mantenimiento de la presión arterial normal; y las contracciones musculares, incluidos los latidos del corazón.

Ahora bien, es importante tratar de combinar los alimentos ricos en calcio con fuentes de magnesio y vitamina D, ya que la vitamina D apoya la absorción de calcio en el intestino delgado y el magnesio ayuda al cuerpo a incorporar calcio en los huesos. Por eso ¡se debe tomar leche en el embarazo!

La leche en el embarazo también aporta colina, un nutriente muy importante que facilita el movimiento muscular, el aprendizaje y la memoria. También ayuda a mantener la estructura de las membranas celulares; la transmisión de los impulsos nerviosos; la absorción de grasa; y puede disminuir la inflamación crónica.

Asimismo, el potasio presente en la leche durante el embarazo disminuye las probabilidades de que el bebé padezca alguna enfermedad cardiaca, o un accidente cerebrovascular; también evita la pérdida de masa muscular; preserva la densidad mineral ósea; y reduce la formación de cálculos renales.

La proteína que aporta la leche en el embarazo es de vital importancia, puesto que apoya el crecimiento del bebé y hace que sus células se multipliquen rápidamente. Igualmente, la proteína fortalece el útero, mejora el mejora el suministro de sangre y nutre al bebé. Por el contrario, cuando la ingesta de proteínas es insuficiente, aumenta el riesgo de que el bebé tenga bajo peso al nacer.

Otro gran beneficio de tomar leche en el embarazo es que previene el raquitismo neonatal, gracias a su rico contenido de Vitamina D.

¿Qué leche beber durante el embarazo?

Ahora que ya sabes que tomar leche en el embarazo es una excelente opción para mantenerte saludable a ti y a tu bebé, es importante que conozcas los distintos tipos de leche, puesto que no todas son buenas para la gestación y podrías poner en riesgo la salud del bebé.

¿Leche cruda o leche pasteurizada en el embarazo?

Beber leche cruda en el embarazo, o cualquier otro producto lácteo sin pasteurizar, es completamente peligroso durante la gestación, ya que aumenta el riesgo de contraer diversas enfermedades provocadas por bacterias, como la listeria, que incluso puede resultar en un aborto espontáneo.

Durante el proceso de pasteurización, la leche se calienta a altas temperaturas para destruir los microbios que contribuyen a varias enfermedades. Así que, para mantener protegido a tu bebé de enfermedades bacterianas mortales ¡nunca tomes leche cruda en el embarazo!

¿Leche UHT, o leche pasteurizada en el embarazo?

Como mencionamos en el punto anterior, es muy importante eliminar las bacterias peligrosas presentes en la leche cruda, de ahí que se empleen distintos métodos como la pasteurización y la uperización.

Teniendo en cuenta el método de purificación o eliminación de bacterias, podemos encontrar 3 tipos de leches distintas y populares para su consumo en el embarazo: leche pasteurizada, leche esterilizada y leche UHT o también conocida como leche uperisada.

Leche Pasteurizada

La leche pasteurizada, es aquella que se calienta fresca a una temperatura de 55 a 77°C durante 17 segundos con tal de eliminar las bacterias, sin alterar las propiedades de la leche. Este es el método más habitual. El periodo de vida de la leche pasteurizada es de 3 a 4 días, siempre que esté bajo refrigeración.

Leche Esterilizada

La famosa leche esterilizada en el embarazo es aquella que ha sido sometida a una mayor temperatura para eliminar las bacterias, entre 110 a 120°C durante al menos 15 minutos, un proceso térmico que se realiza después del envasado.

Leche UHT

Finalmente, la conocida leche UHT en el embarazo utiliza un método térmico denominado “Ultra High Temperature (Ultra Alta Temperatura)” que consiste en someter la leche envasada a 135°C durante 2 a 8 segundos.

Los métodos que superan los 100°C permiten eliminar una mayor cantidad de bacterias. Al contrario que la pasteurización, tanto la leche esterilizada como la UHT, amplían el periodo de vida de la leche a meses, en lugar de días; y puede mantenerse bajo temperatura ambiente antes de abrir el envase. No obstante, la temperatura a la que es sometida la leche disminuye sus nutrientes, principalmente, se pierden la vitamina A, B1, B12 y B6, además de que se puede ver alterado el sabor, olor y color del lácteo.

Por ello, la lecha para embarazadas más recomendada es la leche pasteurizada, porque se aprovechan todas las propiedades de la leche y se eliminan las bacterias mortales para los bebés en gestación.

¿Leche en polvo en el embarazo, o leche reconstituida?

Leche en polvo

La leche en polvo se obtiene evaporando la humedad de la leche. No obstante, es menos saludable, ya que la leche en polvo es sometida a altas temperaturas para drenar la humedad de la leche, afectando a las vitaminas y minerales solubles en agua; así como a las proteínas presentes en la leche.

Leche reconstituida

Por su parte, la leche reconstituida o leche rehidratada, está hecha a base de leche en polvo y se le añade agua potable. El agua añadida provoca que la leche ya no sea del todo natural; se afectan las vitaminas y minerales solubles en agua; y además, cuando se le intentan añadir de manera artificial los nutrientes propios de la leche natural se aumenta el riesgo de generar daños en la salud, como problemas intestinales y alergias alimentarias.

Por ende ni la leche en polvo en el embarazo, y mucho menos la reconstituida, son saludables para el embarazo porque pierden los nutrientes propios de la leche (tales como las proteínas), y añadirlos artificialmente no tiene los mismos beneficios.  

Leche evaporada en el embarazo

La leche evaporada se obtiene al eliminar aproximadamente un 60% del porcentaje de agua presente en la leche. Gracias a que tiene un porcentaje menor de agua, su periodo de vida es mucho mayor, pero esto no implica que sea menos saludable de beber. La leche evaporada es sometida a un proceso de pasteurización para eliminar las bacterias que pueden afectar tu salud y la de los bebés en formación.

Además, debido a que el porcentaje que se retira de agua en la leche evaporada no es total, no se ven afectados todos los nutrientes y vitaminas de la leche.

Debido a su proceso de elaboración, la leche evaporada luce diferente a las demás clases de leche, tiene un color más amarillento y una textura mucho más densa.

Es saludable tomar leche evaporada en el embarazo y son especialmente recomendadas para cocinar postres.

Leche condensada en el embarazo

La leche condensada se obtiene a partir del mismo proceso de elaboración que la leche evaporada. No obstante, se le añade un elemento que resulta peligroso durante el embarazo: grandes cantidades de azúcar procesada con la finalidad de resaltar y aumentar su sabor.

Como ya hemos comentado en entradas anteriores, es importante no consumir demasiada azúcar en el embarazo puesto que se alteran los niveles de glucosa e insulina, facilitando el aumento de peso excesivo; se corre el riesgo de padecer diabetes gestacional; impide que el bebé nazca con un peso saludable y también altera sus genes haciéndolo vulnerable a la diabetes y a sufrir síndrome metabólico.

Leche termizada en el embarazo

Ya conoces distintos métodos térmicos que se emplean en la leche para eliminar las bacterias y, del mismo modo, has aprendido la importancia de beber leche pasteurizada para no contraer enfermedades como la listeria. Pues bien, la leche termizada es un producto lácteo intermedio entre la leche cruda y la leche pasteurizada.

La leche termizada ¡no se somete a ningún tipo de pasteurización, solo se calienta a una temperatura elevada! Tiene menos riesgos que tomar leche cruda en el embarazo, pero en esta etapa de tu vida ningún término medio es saludable, así que evita a toda costa cualquier producto que no haya sido pasteurizado ya que podría ser muy dañino.

Leche desnatada en el embarazo, o leche descremada.

Si estás buscando los mismos nutrientes que los de la leche entera, pero quieres reducir las calorías y la grasa, la leche sin grasa (también conocida como descremada) es una buena opción. ¡Hay solo 80 calorías en un vaso de leche descremada!

Existe la percepción errónea de que la leche descremada contiene agua para reducir el contenido de grasa, pero ese no es el caso. Los nutrientes de la leche, incluida la proteína permanecen intactos.

Leche sin lactosa en el embarazo

La leche sin lactosa es auténtica leche de vaca, pero con una diferencia: el azúcar natural en la leche, llamada lactosa, se descompone. Esto la convierte en una excelente opción para las personas que son intolerantes a la lactosa. Lo mejor es que contiene los mismos nutrientes esenciales, como el calcio, proteínas y vitamina D, que los otros tipos de leche.

¿Cuánta leche en el embarazo se debe tomar?

Los especialistas recomiendan a las mujeres embarazadas tomar 3 vasos de leche por día, preferiblemente la versión sin grasa, para beneficiarse de ella. Sin embargo, la mejor leche para embarazadas, así como la mejor marca de leche para embarazadas, dependerá de tu estado nutricional particular y de la recomendación de tu médico de cabecera.

Resumen

Es recomendable para las mujeres tomar leche en el embarazo, debido a su alto contenido en vitaminas y minerales esenciales, principalmente el calcio, que ayudan a que el organismo de la madre se mantenga saludable y al desarrollo adecuado del bebé.

Si bien existen diversos tipos de leche, la mejor leche para embarazadas es la leche descremada, o la leche deslactosada si se es intolerante a la lactosa. Para que puedas comparar te dejamos la siguiente tabla:

Leche Entera Leche descremada
146 calorías 86 calorías
8 gramos de grasa 0 gramos de grasa
13 gramos de hidratos de carbono 12 gramos de hidratos de carbono
8 gramos de proteína 8 gramos de proteína

Pero, sobre todo, siempre se debe evitar tomar leche cruda en el embarazo, así como cualquier otro tipo de leche que no sea pasteurizada.

Finalmente, recuerda que también puedes nutrirte de la leche fermentada en el embarazo, a través de yogures, mantequilla y quesos saludables.

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