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Vitamina C en el embarazo

También conocida como ácido ascórbico, la vitamina C en el embarazo favorece entre muchas otras cosas a la correcta absorción del hierro en el intestino, elemento fundamental durante este periodo, como veremos a lo largo del artículo. También te daremos a conocer la dosis adecuada durante este periodo y la lactancia, además de ofrecerte información acerca de un posible déficit o exceso durante el embarazo.

¿Para qué sirve la vitamina C en el embarazo?

La vitamina C forma parte de las vitaminas hidrosolubles, también conocida como ácido ascórbico que también es su forma activa. La vitamina C es un agente reductor que reacciona con el oxígeno para generar efectos antioxidantes. Es importante mencionar a la vitamina E (alfa-tocoferol) en este artículo, puesto que actúa en conjunto con la vitamina C como antioxidante reduciendo el estrés oxidativo al que se somete el cuerpo de una mujer embarazada, como resultado de los cambios y adaptaciones del organismo para alojar al feto.

El estrés oxidativo puede inducir a la aparición de enfermedades y acelera el proceso de envejecimiento. En el embarazo puede dar lugar a la aparición de complicaciones como el aborto espontáneo, diabetes gestacional, ruptura prematura de membranas, trabajo de parto antes de término o preeclampsia.

Llevar una alimentación adecuada con la ingesta de nutrientes según los requerimientos diarios permite que durante el embarazo se regule el proceso de estrés oxidativo por la actividad antioxidante que tienen no solo la vitamina C, también otros elementos como la vitamina E, vitamina A, entre otros.

Beneficios de la vitamina C durante el embarazo

  • Contribuye a la síntesis de colágeno. El colágeno es una proteína abundante del cuerpo que se encarga de mantener la estructura de diversos tejidos como el tejido conectivo de la piel, los huesos, hígado, tendones, cartílago, pulmones y arterias.
  • Efecto antioxidante. Este efecto provoca un retraso en el envejecimiento, mejora la reproducción de las células y protege contra varias enfermedades.
  • Estimula el sistema inmune. La vitamina C tiene la capacidad de acumularse en las células inmunitarias, favoreciendo su acción contra procesos infecciosos, además de intervenir en la proliferación de linfocitos.
  • Favorece la absorción del hierro. El ácido ascórbico aumenta la biodisponibilidad del hierro (fundamental para la formación de glóbulos rojos en la sangre, tanto para la madre como para el bebé), favoreciendo su absorción en el intestino al mantener los niveles de ácido necesario para este proceso.
  • Favorece el proceso de recuperación después del parto. Ayuda a recuperarse después del parto, durante el periodo del puerperio, gracias a su efecto cicatricante.
  • Efecto protector al corazón. Reduce el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares gracias a su efecto antioxidante, su administración por sí sola no reduce completamente el riesgo, ya que para esto se necesita de un cuidado integral de la salud.
  • Útil contra el resfriado común. Este beneficio es bien conocido por todos o por la mayoría, reduce el tiempo de la enfermedad y mejora los síntomas, aunque no los elimina por completo.
  • Disminuye la incidencia de cáncer. Algunos profesionales de medicina alternativa sugieren que tiene un efecto protector contra las células cancerosas. Las pruebas con ensayos clínicos no han logrado demostrar estos efectos, y a día de hoy se siguen investigando todos sus beneficios (MayoClinic 2020)

¿Cuál es la dosis de vitamina C recomendada en el embarazo?

Las dosis generales recomendadas de vitamina C para adultos son de 75mg / día. Durante el embarazo, los requerimientos son un poco mayores, al igual que en la lactancia. Las dosis recomendadas son:

EDADEMBARAZADALACTANTE
14-1880 mg/día115 mg/día
19-5085 mg/día120 mg/día
Tomado de la National Academy of Medicine, (2006).

¿Qué efectos tiene la deficiencia de vitamina C durante el embarazo?

La deficiencia de vitamina C desencadena gran variedad de síntomas y cuadros patológicos, el más común y conocido es el escorbuto, otras manifestaciones de la deficiencia son complicaciones que desencadenan una interrupción en el embarazo y por ende un aborto o parto prematuro.

  • El escorbuto es una afección que se presenta por la falta de síntesis de colágeno secundario a una deficiencia de vitamina C, sus principales manifestaciones incluyen:
    • inflamación, dolor, sangrado de encías o pérdida de dientes.
    • fragilidad de vasos sanguíneos con la aparición de hematomas (moretones)
    • dolor e inflamación de las articulaciones
    • debilidad y anemia.
  • Preeclampsia. Se denomina así a la aparición de presión alta junto a daños en los órganos; frecuentemente el hígado y los riñones. Se presenta mayormente en el segundo trimestre del embarazo, y si la desarrollas, tu bebé puede nacer prematuro.
  • Rotura prematura de membranas. Algunos estudios han encontrado que a partir del segundo y tercer trimestre del embarazo los valores de vitamina C se reducen, lo que puede favorecer a una rotura prematura de membranas y desencadenar un parto pretermino.
  • Prematuridad. La prematuridad puede ser debida tanto a la preeclampsia como a la rotura prematura de membranas. Si no se logran controlar las elevadas cifras de presión arterial la solución es realizar una cesárea y sacar al bebé. En el caso de la rotura prematura de membranas, si el líquido que queda en el vientre llega a ser insuficiente, también está indicado realizar una cesárea antes de que el bebé muera por falta de líquido.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de padecer deficiencia de vitamina C?

  • Personas fumadoras activas y pasivas. Si fumas o convives con una persona que fuma diariamente, tienes riesgo de presentar déficit de vitamina C, debido a que las demandas de cuerpo aumentan para reparar el daño provocado a los alvéolos en los pulmones por la inhalación del humo. Recuerda que el humo causa lesión a los pulmones, los cuales están compuestos de un tejido conectivo que contiene colágeno, y este último sintetiza a partir de la vitamina C.
  • Personas con dietas estrictas. Si no llevas una buena alimentación o te has sometido a dietas estrictas puedes presentar deficiencia no solo de vitamina C, sino también de otras vitaminas y minerales.
  • Recién nacidos alimentados con leche de vaca o leche artificial de baja calidad. La vitamina C no puede encontrarse en alimentos de origen animal porque no lo almacenan en sus tejidos y tampoco lo excretan en la leche. Algunas fórmulas para recién nacidos de baja calidad no tienen el contenido suficiente de nutrientes requeridos, por lo que también corren riesgo de presentar deficiencias.

Alimentos que contienen mayor cantidad de vitamina C

La vitamina C en la mayoría de los animales se sintetiza y se excreta rápidamente, por lo que en general no puede almacenarse en sus tejidos ni tampoco ser excretado en cantidades suficientes por la leche, además de disminuir los pocos valores que logra excretar por la exposición al calor y las formas de almacenamiento, por eso la fuente principal de este suplemento son los vegetales. Se ha descrito que en frutas cítricas pueden encontrarse valores de hasta 50mg/100g. Las patatas recién cosechadas pueden contener hasta 30mg/100g, este valor se reduce conforme pase el tiempo de almacenamiento por lo que es recomendable consumir los frutos y vegetales frescos para aprovechar al máximo su valor nutritivo (Miguel Calvo, “bioquímica de los alimentos”).

Los principales alimentos que aportan vitamina C son los cítricos, seguidos de las frutas y hortalizas, te dejamos algunos alimentos con su aporte aproximado por cada 100 gramos.

Guayaba228mg
Pimiento rojo190mg
Kiwi93mg
Repollo93mg
Brócoli89mg
Fresa80mg

Algunas raciones que pueden aportar el 100% de los requerimientos recomendados son:

  • 1 vaso de zumo de naranja
  • 2 kiwis
  • 200 gr de brócoli al vapor

¿Puedo tomar vitamina C en el embarazo en forma de suplementos?

No es necesario si te alimentas adecuadamente, ya que por lo general una buena alimentación cumple con los requerimientos antes mencionados.

Varios estudios médico-científicos indican que no hay necesidad de tomar complementos de vitamina C en el embarazo ya que esto no ayuda a prevenir las complicaciones del embarazo, aunque si bien tienen un efecto protector no eliminan el riesgo de presentarlo ya que dependen de muchos otros factores (Rumbold A, et al. 2015)

Inclusive la Organización Mundial de la Salud (OMS) tampoco justifican el uso de vitamina C como suplemento durante el embarazo, a pesar de documentar una disminución en el riesgo de rotura prematura de membranas ovulares antes del trabajo de parto; la diferencia estadística no es significativa.

Tomar vitamina de otras fuentes que no sean la alimentación C durante el embarazo, únicamente está recomendado para aquellas personas con una condición médica de deficiencia de vitamina C, casos en los que se debe de consumir con información médica previa.

¿Qué efectos produce el exceso de vitamina C en el embarazo?

Según un artículo de la BBC escrito en el 2013, cuando la ingesta de vitamina C es mayor a 1 gramo al día, se puede llegar a provocar una deficiencia de:

  • Vitamina B12
  • Cobre. Necesario para la correcta formación del cerebro y del sistema nervioso del bebé.

Además de provocar deficiencias de otros elementos en el organismo, también puede conllevar a padecimientos como:

  • Trastornos gastrointestinales: nauseas, diarrea y cólicos abdominales.
  • Enfermedad renal: Cálculos renales
  • Escorbuto de rebote: esto se manifiesta en el bebé, al ingerir dosis excesivas de vitamina

Si queremos evitar una posible sobredosis de vitamina c, deberemos de tener en cuenta la dosis máxima recomendada para adultos, que es de 2000 mcg.

A pesar de que se han establecido dosis máximas en adultos no hay un consenso sobre lo máximo que puede ingerir una mujer embarazada o que esté dando lactancia, por eso no debes arriesgarte a ingerir suplementos; mejor consulta a un médico.

¿Cuáles son las contraindicaciones de tomar vitamina C en el embarazo?

Tomar vitamina C en el embarazo puede estar contraindicado en:

  • Mujeres que padecen cálculos o litiasis renal. Se ha descubierto que un alto consumo de vitamina C puede agravar esta enfermedad, debido a que esta vitamina es un precursor de oxalato, de tal forma actúa aumentando los niveles de oxalato en la orina y al hacerlo aumenta también la producción de cálculos renales.

Vitamina C y lactancia

Durante la lactancia es necesario aumentar la ingesta de alimentos ricos en vitamina C, ya que los niveles aconsejables aumentan hasta en un 44% de lo necesario durante el embarazo, esto es especialmente importante porque será el principal aporte de nutrientes del bebé en los primeros 6 meses. No te recomendamos alimentar con otro tipo de leche a tu bebé que no sea la leche materna, ya que esto puede provocar deficiencias. Los niños de menos de 1 año pueden presentar síntomas de escorbuto infantil, si están siendo alimentados con leche artificial de muy baja calidad, ya que no cubren con los requerimientos establecidos. Si tu bebé tiene una deficiencia de vitamina C va a presentar irritabilidad al mover sus brazos o piernas y moretones en su cuerpo, a diferencia de los adultos ellos no presentan sangrado de encías puesto que aún no tienen dientes.

Los requerimientos necesarios para un bebé de menos de 6 meses son de 40 mg y de 7 meses a 1 año es de 50 mg (National Institutes of Health). A pesar de los beneficios que aporta la vitamina C en el crecimiento del bebé, no se ha establecido un mayor beneficio con dosis mayores, por lo que no se recomienda aumentar la cantidad sugerida.

Según la Asociación Española de Pediatría, un aporte superior a 2000 mg/día de vitamina C en los niños puede desencadenar:

  • Gastritis
  • Dolor abdominal
  • Diarrea
  • Las dosis mayores de 4000 mg/día puede producir cálculos renales.

Estos valores no son la regla porque se han reportado casos de niños que presentan alteraciones incluso con la mitad del valor mencionado. Por lo general estos niveles llegan a alcanzarse si la mamá está dando lactancia y está consumiendo dosis excesivamente altas de vitamina C o, está dando suplementos a su hijo. Por eso no te recomendamos que le des suplementos a tu hijo, si ves que presenta alguna manifestación o consideras que algo no está “normal” no pruebes darle nada, mejor acude al pediatra para que lo evalúe y pueda dar un diagnóstico y tratamiento adecuado.

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